Cuentos cortos:
Aunque superado por las nuevas tecnologías, es siempre interesante rastrear de vez en cuando por el viejo internet, aunque solo sea porque pese a los muchos intentos, nunca nadie pudo controlarlo del todo. Igual que en los aún más viejos libros de papel, lo escrito, escrito quedó. Solo hay que molestarse en buscar.
Así, en este atípico verano de 2044, que no está siendo demasiado caluroso, algunas voces, que se dicen autorizadas aunque no por quien, nos están alertando de que estamos entrando en una nueva glaciación, y que debemos tomar medidas para evitar no sé cuántos tremendos males para la humanidad que, no obstante, sigue su camino. Creo que tampoco esto es nuevo.
Pues como decía, buscando temas para mi columna semanal, he encontrado una vieja historia, no sé si cierta o fantasía. El autor lo hace bajo seudónimo y no dice el nombre del país donde pudo suceder, aunque cita nombres conocidos reales, y está fechado hace 33 años. La transcribo tal y como la he encontrado y si a alguien de más edad, le suena, ruego me lo informe.
No he cambiado nada. Se desarrolla así:
El líder
Quienes alcanzan el poder con demagogia, acaban haciendo pagar a su país un precio muy caro. (Adolfo Suárez).
Nunca lo tuvo claro. No tenía esa capacidad. Su familia lo sabía. Sus amigos lo sabían. Los que le encumbraron lo sabían. Por eso lo hicieron.
Pero él, se sentía líder. Perfectamente capaz de encabezar una auténtica revolución pacífica, para solucionar todos los problemas de todo el mundo. …”.
Porque según decía, todo se podía conseguir y además, siempre desde el diálogo y la paz, de la que tenía “un ansia infinita…”.
Estaba claro para él que la humanidad, a lo largo de la historia, aunque había conseguido avances importantes, lo había hecho mediante guerras y conflictos, es decir, sin emplear una inteligencia basada en la paz, lo que sin duda era verdad. Por tanto, había espacio para que alguien como él, pudiese intervenir y, en adelante, esa historia se pudiese contar de otra manera.
Lo reza una terrible pero verdadera sentencia, que parece ideada para aplicarla a nuestro personaje: “No existe nada más peligroso, que un tonto con iniciativa”.
Ya estando en la oposición, una oposición que aún muchos no entienden cómo logró encabezar, quedó claro por donde quería él, andar su camino. Siempre detrás de las pancartas y en primera línea de los telediarios. Es decir: propaganda, solo propaganda y nada más que propaganda.
¿Un terrible accidente de aviación militar…? Pues nada, a brindar el apoyo de la “leal oposición” al gobierno, aunque eso sí, culpándolo de absolutamente todo. Con razón o sin ella.
¿Naufragio de un petrolero extranjero sin relación alguna con el país, pero cerca de sus costas…? Que nadie se preocupe. Aquí está la oposición para que si hay un problema nacional, el mundo entero sepa que haga lo que haga, toda la culpa será del gobierno. Y, como si en lugar de un accidente hubiese sido algo intencionado, predicar que eso no debe pasar “nunca máis…”
¿Incidente diplomático provocado por un país vecino…? Rápido. Cierre de filas del jefe de la oposición con el gobierno… del otro país. Y con foto idiota para la posteridad.
Pero “el lado oscuro de la fuerza” estaba desde hacía tiempo trabajando para él.
Bueno, en realidad y como siempre, estos personajes trabajaban solo para sus propios intereses, pero les venía muy bien que, mientras ellos conseguían lo que buscaban, la nación estuviese entretenida con el “showman” y su camarilla. El resultado general para el país no les importaba gran cosa y, al fin y al cabo, sería el pueblo quien lo iba a querer. Ellos solo lo iban a hacer posible.
Después pasó lo que pasó. Campaña electoral potente e inmisericorde, tremendo atentado con oscuros orígenes nunca suficientemente explicados, muy sospechosas actuaciones de una parte de la policía, manifestaciones “espontáneas” perfectamente organizadas, pero antidemocráticas y salvajes y… ¡¡ Ale hop… un bambi al poder…!!
Y así él, que en su vida nunca había llegado a ser, ni siquiera presidente de su escalera de vecinos, y que solo aportaba unos ojos claros y una sonrisa que resultaba bien en los carteles, fue proclamado, en elecciones libres, nada menos que “Presidente del Gobierno”. Y como tal, con poder para hacer y deshacer en cualquier materia, excepto (eso se le dejó claro) en donde se encontraba la nueva versión de “el árbol de la Ciencia del Bien y del Mal”, que para eso ya estaban, desde sus posiciones aparentemente secundarias, los “dioses oscuros”. Gente competente pero siniestra que, merced a su gran capacidad económica, es capaz de manejar jueces, fiscales, abogados y testigos. Gente que los ciudadanos creían enterradas en su oscuro pasado, pero que pronto se supo que solo estaban a la espera, amparados en potentes medios de comunicación.
Por tanto, sin tener que preocuparse por las cosas que de verdad importaban a aquellos que manejaron los hilos, y creyéndose que era realmente el que marcaba el camino, ya podía él, dedicarse a aquello para lo que se sentía llamado: Solucionar todos los problemas, de su nación y del mundo, pero siempre y por supuesto desde la paz, el diálogo y el compromiso. Con… buen talante.
¿Qué un grupo terrorista, con casi mil muertos a sus espaldas, proponía una solución negociada al “conflicto”, que ellos y solo ellos habían provocado…? Veamos y escuchemos. No los aislemos social y policialmente como se está haciendo ahora. Quizá no sean tan malos y tengan sus razones. Posiblemente es que nadie ha hablado con ellos de la manera adecuada, mientras él ya lo estaba haciendo y además, “le habían sugerido” que pusiese en marcha “un proceso”, a culminar cuando tuviese el poder. ¿Y cómo iba él, a resistirse a pasar a la historia como “el Presidente que acabó con el terror…”? Por supuesto, nadie le dijo que sería a cambio de dejarlo legalmente institucionalizado, hay quién cree que en pago a ciertas ayudas.
¿Qué los nacionalistas de algunas regiones siguen pidiendo más autogobierno sin marcarse jamás unos límites…? Hablemos. Porque por supuesto, siempre que se haga desde el diálogo y con buen talante, todo se puede negociar y… ¿Qué mejor propuesta que la que salga de un Parlamento…? Aunque se trate de palabras “tan discutidas y discutibles” como el término “nación” (¿?).
¿Qué pese a estar en la oposición, y aunque no les guste el gobierno, la derecha está tranquila y en “sus asuntos…”? Eso lo podía arreglar él enseguida, recordándoles mediante una ley, las maldades que hicieron sus padres o abuelos, allá por los años 30 del pasado siglo. Pero ojo, no los padres y los abuelos de todos, como sucedió en realidad, eso no. Solo los padres y los abuelos de “los otros”. No importó que eso fuese hace casi 70 años, y que hacía casi 30, los ciudadanos del país habían decidido hacer “borrón y cuenta nueva”, olvidar y mirar solo hacia adelante. Las viejas heridas pueden abrirse. Y en países como el de nuestra historia, siempre hay quien se presta.
¿Qué el partido que ha salido del poder, dado que te ha dejado una base excelente y las arcas repletas, te dice que hay que ser prudente y no pensar que ya está todo hecho…? NO, NO y NÓ. DE ESO NADA. Hasta ahí podíamos llegar. ¿Cómo un partido de derechas, le iba a decir a él, nada menos que a ÉL… el paradigma de la izquierda, que además les había ganado las elecciones, lo que se debe y lo que no se debe hacer…? ¡¡Como si él no fuese capaz de tener iniciativas propias…!!
Dice una frase atribuida al genial Groucho Marx: Existe el arte de buscar problemas que no existían, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. A eso le llamamos “habilidad política…”.
Pues a eso se puso nuestro fenómeno, con un fervor digno de mejores causas. Y como según Séneca:
Para el marino que no sabe adónde va, todos los vientos son malos.
Pues a esta lumbrera, empleando su característica “habilidad”, no le costó trabajo encontrar temas donde tropezar: Relaciones internacionales, Iglesia Católica, Víctimas del Terrorismo, Nacionalistas, Plan Hidrológico Nacional, Ley del Suelo, Ley de Educación… Es decir, excepto aprovechar la buena situación económica, que eso si le vino bien, todo aquello que hubiese hecho el gobierno anterior había que deshacerlo porque, viniendo de la derecha… seguro que estaba mal. Y que mejor manera que gastando sin tasa el dinero generado, y el que durante un tiempo y por la inercia, aún se generaría.
Así, primero incumplió uno de los compromisos militares firmados, importándole lo mismo que un pimiento, el prestigio de las Fuerzas Armadas de su país, comprometidas en una misión internacional, compartida con la mayoría de naciones y que, para entonces, ya estaba amparada por todos los organismos internacionales. Ya no era, pues, “una guerra ilegal…”, como antes se había dicho. Pero le dio igual.
Después se enfrentó al presidente del país más poderoso de la tierra, hasta ese momento el mejor aliado, tratando de poner en su contra a otros países, que por supuesto no le hicieron ni caso. Hacía así hincapié en el hecho de haber ofendido antes, cuando aún encabezaba la oposición, gratuita e innecesariamente a aquel pueblo, que tanto valora estas cosas.
Con gran visión, apoyó públicamente y con gran aparato de propaganda, a los perdedores de las elecciones en todos los grandes estados del continente y, por si fuera poco, estrechó relaciones con esperpénticos, anacrónicos y dictatoriales líderes caribeños.
Aunque para compensar y pensando impresionar a todos, puso en marcha (por supuesto, con dinero perteneciente al país) una “auténtica solución” para los conflictos del mundo: Una Alianza de Civilizaciones. Nadie en su entorno, quizá porque tampoco lo supieran, se molestó en aclararle que no existen, “las civilizaciones”, que existen “las culturas” y todas en su conjunto, más o menos comparable, forman “la civilización”.
Pero daba igual como lo llamase, porque inmediatamente esta iniciativa, eso sí y por supuesto, previo el “paso por caja”, obtuvo el beneplácito de los estrambóticos y muchas veces corruptos gerifaltes de la llamada Organización de Naciones, que desde hace bastante tiempo y como es bien conocido, no es más que un pesebre de lujo, con un gran aparato de propaganda, pero al que solo se le hace caso cuando interesa.
Contó también esta “genial ideal”, con el apoyo de alguna nación de tercer orden, más el bellísimo e histórico país que siempre ha estado a caballo entre dos continentes, y no solo en lo que se refiere a situación geográfica. Claro que… ¿porqué no hacerlo, si solo beneficio podían obtener…? Cuando se acabó el dinero, se acabaron “la alianza y las civilizaciones”.
Y suma y sigue. ¿Qué se han perdido unas elecciones regionales, pero se puede lograr el gobierno con una coalición de perdedores…? Eso es que el pueblo es sabio y, si no concede la mayoría absoluta a “los otros” es porque, en el fondo, quería otra cosa. Ojo… que esto es de listos. Golfos pero listos. No se debe por tanto atribuir la idea al “fenómeno” sino a algunos de su equipo, precisamente los que no fueron puestos por él.
Porque claro, después del “nombramiento”, vino el asunto de formar el equipo de gobierno. Pocos los saben y, por supuesto, nadie lo confesará, pero hay unos pocos que, esos que no mandan pero influyen, han encargado que se coloquen como fijos sin discusión y colocados están.
Del resto, eso sí se le permite, se encargan tanto él, como su número dos, que en inteligencia y preparación, así le anda. El resultado, como no podía ser de otra manera, es “brillante”. Veamos:
Para empezar, se tiene en cuenta sobre todo la paridad, es decir, mismo número de ellas que de ellos, sin importar si eran los más idóneos para el cargo, que pronto se vio claro que no lo eran. Entre los veteranos del partido, indignación interna pero silencio, al menos en público. No están los tiempos para discordias y, con lo que ha costado conseguir “el sillón”, no es cosa de ponerlo en juego. Si acaso el asunto fracasa, ya actuaremos. Así, son elegidos:
Una magistrada que nunca hizo la carrera y que intenta compensar su poco agraciada estética (no hay porqué ofender diciendo la verdad) con una extensa gama, continuamente renovada, de modelitos de alto precio. Ella, no por méritos profesionales sino porque es mujer, es la segunda de a bordo. En realidad, su única misión es hacer oposición a la oposición y para eso, con los medios de que dispone, si que vale.
Soluciona la economía y con el resto haz lo que quieras, reza una vieja recomendación política. Por ello, y empleando la característica agudeza, se pone como encargado del dinero, a la misma persona que, ocho años atrás, dejó un 23% de paro y las arcas vacías. Naturalmente, volvió a hacer lo que sabía: obedecer al jefe, descalificar a la oposición y, aunque poniendo alguna pega de vez en cuando por aquello del “que no se diga”, dejar a todos gastar mientras hubo. Cuando la pasta se acabó, marcharse, dejarlo todo “hecho unos zorros”, y el (la) que venga detrás… que arree.
El resto, de ese jaez. Como por ejemplo:
Una persona al frente de la diplomacia que los medios afines se encargan de promocionar como “de gran experiencia y muy apreciado en oriente medio”, pero que, con algún que otro acierto, al final es más conocido por sus “desatinos”.
Una mujer, polémica donde las haya que, como encargada de Fomento, se dedica a eso, a fomentar líos y controversias.
A otra mujer, que se define por su capacidad para “el diálogo que yo impongo”, se le encarga la gestión del Ministerio de los Tres Medios, ocupándose casi en exclusiva de cargarse la más grande obra hidráulica prevista, perdiendo con ello ingentes cantidades del dinero conseguido de la colaboración internacional. Para compensar, se aprueba un multimillonario proyecto (aunque éste con dinero que paga todo el país) para construir una serie de costosísimas instalaciones, que intentan aprovechar el agua que antes se ha desperdiciado. Muchas autorizadas opiniones advirtieron que serían, no solo inútiles, sino hasta contraproducentes, y al poco tiempo demostraron serlo, habiendo quedado en su mayoría como un carísimo monumento a la estupidez. Pero se pagó con ello (y algunas otras concesiones) la factura de un miserable apoyo parlamentario.
Para el resto del “brillante gabinete”, personas desconocidas o con poco “pedigrí”, que son nombrados ministros (y ministras) cuyas competencias están transferidas, las cuales, como para que se hable de su existencia solo pueden enredar, pues a ello se dedican.
Y por encima de todos, él. El que cree que todo lo manda, el que cree que a todos orienta, el que cree que todo controla (si supieras, cariño, la cantidad de ciudadanos (y ciudadanas) que podrían hacer esta tarea igual o mejor que yo…(¡¡¡!!!...) dicen que le dijo, en la intimidad, a su esposa…).
Y así le fue al país. Casi ocho años duró la pesadilla pues el pueblo, en una demostración más de esa frase que reza… “los pueblos nunca se equivocan” (¿?), merced a las mentiras divulgadas en otra memorable campaña electoral, incluso lo reeligió para un segundo mandato, con el que pudo concluir lo que había iniciado, es decir, la destrucción sistemática de todo aquello en lo que intervino, dentro y fuera de las fronteras, incluyendo el partido que lo había sustentado, cuyos militantes, además, no pudieron quejarse, debido a la actitud vergonzante que antes habían mantenido con semejante ejemplar. En cuanto a los ciudadanos, cuando muchos de los que le habían votado se dieron cuenta de “que sí se habían equivocado…”, ya era tarde.
En los últimos tiempos, junto con los apoyos, perdió “el talante” y la sonrisa se tornó mueca.
Como broche final, para permitir los chistes fáciles, convocó las elecciones con las que saldría del poder, en el aniversario de la muerte del viejo dictador. Genio y figura.
Pater don Mati. Agosto de 2011.
don.mati.n.p@gmail.com
En este cuento, intelectualidad, si la hay, será poca. Pero tiene propietario. Así que estás autorizado a leer, reenviar, copiar e incluso publicar el texto siempre que cites autor, y me mandes un eMail diciendo donde lo haces. ¿Vale...?
Pero modificarlo no, así que por favor, no jodas.
Muchas gracias.
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