Cuentos cortos:
¿Sucedió en un país…?
Asignatura: Historias de la Política.
Apuntes para desarrollar, durante este verano de 2060.
Si no vives de la política, ser de izquierdas o ser de derechas,
son solo dos de las maneras que tiene una persona de ser imbécil.
(Frase atribuida a don José Ortega y Gasset. Primera mitad del siglo XX).
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- Empiezo con esta cita, porque os voy a contar una historia, que a veces pienso que la he soñado, pero dicen que sucedió realmente en un país, cuyo nombre no importa realmente. La he leído en alguno de los muchos archivos electrónicos que consulto, y también aparece en algún que otro libro de los que, como sabéis, todavía conservo una buena cantidad. Pero en cualquier caso, real o soñado, debéis saber que estas cosas, de verdad pasaban entonces –así habla el viejo profesor, desde el jardín de su preciosa casa con vistas al lago, al grupo de alumnos de Historias de la Política, que sabe numeroso, pero nunca la cantidad exacta, pues siguen sus clases vía satélite desde muchas partes del mundo.
- Esto es posible, gracias a los magníficos traductores instantáneos de última generación, que traducen las ondas de pensamiento en lugar de los sonidos y que, como sabemos, además escenifican imágenes relativas al tema de que se trata, combinado con la imagen de la persona que en cada momento habla. Estos mensajes son recibidos, por el profesor en tiempo real, y por los alumnos en tiempo real o diferido, en sus terminales interactivos móviles, que ya, afortunadamente, han vuelto a dejar de estar acoplados al cuerpo físico de las personas. También en esto, en la humanidad se ha impuesto la cordura-.
- Así que, por favor, pulsad para pasar a la siguiente página –dice el maestro, pese a saber que ya no existen “las páginas”. Pero hay costumbres que se perpetúan-.
- Este país de nuestra historia –comienza la exposición- como todos, tenía sus peculiaridades. A saber:
1. Una situación geográfica privilegiada.
2. Como consecuencia de lo anterior, haber sido invadido por muchas de las grandes culturas que en la historia han sido, y donde todas dejaron algo como recuerdo de su paso.
3. Ser la más antigua nación unificada, del continente donde se ubicaba.
4. Llegado un momento, haber sido la más grande potencia territorial y marítima, que ha conocido el orbe.
5. Conseguido lo anterior, ir progresivamente y en no demasiado tiempo, perdiendo todo lo conseguido, por una peligrosa combinación: La estupidez ancestral de algunos de sus dirigentes clave, el exceso de celo religioso y la falta de perspectiva de sus habitantes. Es decir, aquello de… “entre todos la mataron, y ella sola se murió…”
6. A continuación, y como “para compensar” la grandeza anterior, se dedicó a perder también el tren del progreso industrial, consiguiendo llegar a ser una de las naciones, social y económicamente, más atrasadas de su contexto continental.
7. Después vivir, como todos los países del mundo vivieron, pero aquí como siempre en su historia de manera distinta, una terrible y convulsa primera mitad del siglo XX.
8. No obstante, pasado el tiempo necesario, es decir, empezada ya la segunda mitad del siglo pasado, que todos –no debéis olvidar esta precisión, pues es importante - todos los países y no solo éste necesitaron, se logró superar la que se había liado, tanto en el país de nuestra historia como en el resto del mundo.
9. Así que, a su modo, siempre a su modo, también éste consiguió la suficiente potencia industrial y económica, que permitió aspirar a ser, mediante el cambio a un régimen monárquico parlamentario, una democracia moderna, y asimilada a las del resto de su continente. Es verdad que esto lo hizo mediante una dictadura, es decir, de una manera que, aunque muy utilizada a lo largo de la historia, no es desde luego deseable ni recomendable. Pero ocurrió que, en este caso, a la postre resultó eficaz para el pueblo llano. Por supuesto, los interesados en la polémica política, jamás lo reconocieron, pero es cierto que así pasó.
Después de ésta introducción, de la que los alumnos toman buena nota aunque sin interrumpir, la clase continúa:
- Ahora, para entender la historia a desarrollar –sigue, sabiéndose atendido el profesor- debemos retroceder unos cuantos años, algo así como casi cuarenta y nueve. En realidad no muchos para mí, pero supongo que una enormidad para la mayoría de vosotros.
- En fin, tratemos de situarnos en el tiempo:
- Estamos terminando octubre de 2011, un momento de esperanza tras un auténtico “periodo negro” para ese país que vivió, de manera especialmente dramática, la terrible tormenta financiera que, por esos años, asoló las economías de todos los países, del que por entonces era conocido como “el mundo libre”.
- Hace unos meses que, por fin, haciendo uso de su Poder Constitucional, un nefasto Presidente del Gobierno, ha anunciado un adelanto electoral para finales de noviembre, por el cual, se prevé que se mandará “a su casa”, aunque por desgracia con solo unos meses de antelación, al peor ejecutivo de la todavía corta era democrática en ese país. Pero pasaron cosas:
- La campaña electoral estaba resultando tan terrible como muchos la habían temido, pues la degradación política en aquellas fechas, tras lo vivido en los últimos años, era enorme.
- La gente que se definía como de izquierdas, supiesen ó no realmente lo que eso significaba, decepcionada, no quería votar a “los suyos”, pero como siempre y de manera visceral, jamás iban a votar a “los otros”. Y las llamadas “opciones menores”, aunque en ascenso, seguían siendo exactamente eso, menores. Por esta causa, la abstención, con todo lo que eso significa de desafección, era la opción con más adeptos entre estas personas.
- Los sindicatos llamados mayoritarios, sin un ápice de credibilidad, tras su prolongada connivencia con el gobierno que había traído el desastre, ni contaron, ni ya volverían a hacerlo como antaño.
- Perdone, don Juan –interrumpe una alumna que a saber dónde está físicamente, aunque se identifica, como es preceptivo y todos respetan– Soy Patricia, 8875-BNR. Ha hablado Ud. de los “sindicatos mayoritarios”. Pero… ¿es verdad que entonces, existían esas organizaciones supra empresariales, que tomaban decisiones que, les beneficiasen o no, tanto los trabajadores como las empresas, estaban obligados a respetar…?
- Bueno… si. Así era –contesta el docente– aunque es algo más complicado. De hecho, será objeto de estudio de una siguiente clase. Por tanto, continuemos…
- La derecha, heterogénea como siempre, pero más o menos en bloque, no estaba ilusionada con un candidato que sabían suficientemente preparado, pero al que todos consideraban “de baja intensidad” y al que no veían capaz de aglutinar, en torno a su persona, un número suficiente de apoyos, para abordar los tremendos retos a los que el país tenía que enfrentarse. También aquí, la abstención ganaba adeptos que, en otras circunstancias, habrían sido respaldo seguro.
- Los nacionalistas todos, que se quitaron las caretas, mostraron cada uno su rostro más radical, disputando todo lo disputable a los grandes partidos que, merced a una nefasta Ley Electoral, más tarde podrían necesitarlos. Además, esto se hacía sin ningún pudor, al creer que había llegado “su momento”. Pero curiosamente esta actitud, a lo que realmente les llevó, fue a perder los apoyos de la gente moderada de sus territorios, que era la mayoría. Aunque como este apoyo, tampoco nunca se traspasaría a otras opciones, se manifestaba también en forma de abstención.
- Perdone, don Juan. Soy Pierre, 6858-CJX –hubo una nueva intervención– Los nacionalistas… ¿eran esos ciudadanos que, perteneciendo legalmente a una nación, defendían sólo una parte de ella, y hasta incluso se enfrentaban con el resto…?
- Pues sí. Básicamente así era –se escuchó la contestación-. Y lo curioso es, que no solo en el país de nuestra historia, sino también en otros, esas absurdas leyes electorales que hemos comentado, les daban a sus políticos una fortaleza mediática, que estaban muy lejos de tener en la realidad. Sin embargo, así funcionaban.
- Pero, aunque fue como consecuencia de la terrible crisis económica –continuó- afortunadamente esta situación no duró demasiado, pues la mayoría ciudadana, pese a los mensajes de los desprestigiados políticos, vio claro que, dado lo que se estaba “ventilando” en el mundo, era mucho más interesante para todos, avanzar en una unidad nacional, para conseguir después una agrupación continental, que el retroceso regionalista. En fin, continuamos:
- Ocurría también, que los jóvenes de todas las tendencias, maltratados por el paro y la falta de perspectivas estaba, la mayoría como siempre poco informados y, otra gran cantidad, con información claramente manipulada de uno y otro jaez. Así que, salvo excepciones, estaban todos bastante desilusionados (“indignados”, llegaron a autodenominarse…) con el panorama que tenían delante, y especialmente con las opciones políticas. Por ello, cada vez tenían más claro que “esto no va conmigo…”. Resultado: Más abstención.
- Disculpa, Juan –interrumpió ahora otra voz femenina– soy tu colega María José. Estoy siguiendo tu clase con placer, y quiero intervenir, porque sé que te gusta que lo hagamos, cuando podemos aportar cosas –al fondo de su imagen de bella mujer madura, se podía apreciar, a través de una ventana abierta, la cúpula de la siempre emblemática Torre Eiffel– así que lo hago para recordarte que yo, fui una de aquellas “indignadas”.
- Por supuesto, Pepita –contestó, expresando confianza el profesor– encantado y adelante.
- Gracias. Me gustaría que se supiese que, aunque como bien has dicho antes, los jóvenes de la época estábamos un poco despistados –reconoció la otra docente- ahora sé que eso, por nuestra edad, era normal y que, en mi opinión, sigue pasando.
- Pero nos sentimos orgullosos de haber sido una generación que supo reaccionar. Porque, con nuestros errores, que no hay que negar, fuimos la base sobre la que se logró que muchas cosas cambiaran, y para bien –expuso “la parisina”, enarbolando bandera-.
- Cierto, Pepa, cierto, aunque me parece que ya has desvelado el país del que hablaba, algo que no me importa, pero seguiremos sin nombrar –rogó el profesor titular- ¿quieres continuar…?
- Si, gracias. Aunque solo para testimoniar que, además de ser verdad todo lo que has dicho, esto ocurrió por la catastrófica situación, principalmente económica, pero también de valores, que se había ido acumulando en los últimos años.
- Recuerda que:
1. El paro oficial, pese a sus maquillajes, superó peligrosamente los cinco millones de personas, y el real, el que contaba la verdad, el que sí contabilizaba como parados, a las personas que estaban haciendo cursos de formación, y también a los autónomos y pequeños empresarios sin actividad, así como a los jóvenes que nunca accedieron a un trabajo, hacía tiempo que había sobrepasado esa cifra, que además fue ampliamente publicada.
2. No te digo nada del hecho de que, más de un millón y medio de familias tenía en el paro, a veces subsidiado y a veces no, a todos sus miembros en edad activa.
3. Que los jóvenes en edad de trabajar, muchos de ellos con una magnífica preparación académica, pero con escasa experiencia profesional, que tenían muy difícil adquirir, eran precisamente los más perjudicados, con cifras de auténtico escándalo.
- Y si, algo ayudaba la economía sumergida, pero todos sabían que eso, es “pan de hoy y…”
El indicador electrónico del profesor, manifestaba una extraordinaria audiencia de alumnos, pero ninguno interrumpía, así que don Juan recuperó la iniciativa:
- Pues sí, querida. Y los que ya por entonces, teníamos algo más de edad que tú, recordamos con horror que mientras tanto los políticos, todos, a… “lo suyo”, es decir, la gresca y la permanente campaña electoral, hubiesen o no elecciones. “Precampañas” denominaban a semejante abuso. Claro que eso no habría sido posible, sin la colaboración de unos medios informativos, absolutamente manipulados desde una y otra parte.
- Sin embargo, en esos mismos medios, solo de vez en cuando, se daban noticias de que las organizaciones humanitarias, desbordadas, no daban abasto, y ya no eran solo los “pobres de solemnidad” los que acudían en demanda de ayuda. –Aquí, la cara del anciano aunque vital profesor, expresó un gesto de conmiseración- Algunas veces, esta ayuda era para algo tan elemental, como obtener comida. Algo que, de manera absolutamente tercermundista –así se decía entonces, en referencia a las naciones económicamente más atrasadas- había ciudadanos que llegaban a buscar en los contenedores de basura al anochecer. Sobre todo, en los que estaban cerca de algún supermercado.
- ¿Nos está diciendo, profesor, - preguntó tras identificarse Kevin, 3157 MRX – que bien empezado este mismo siglo, se repetían en ese país, las mismas escenas que hemos visto en viejas películas y documentales de un siglo antes…?
- No. En realidad, no –contestó don Juan- Siendo como fue terrible para muchas personas, la situación nunca llegó a los extremos de ochenta o cien años antes. Como os digo muchas veces, aunque a trompicones, la humanidad ha ido siempre avanzando, y estoy convencido que así seguirá.
- Pero, como consecuencia de todo lo anterior, se desveló el más grave problema que tenía la economía del Estado, incluso superior al del paro, y que no era otro que la falta de ingresos de la Hacienda Pública, porque las empresas, entre las ya cerradas y las que andaban con dificultades, y las familias agobiadas por la crisis, no estaban pagando impuestos en la cuantía necesaria, y el endeudamiento ya no era posible por falta de solvencia.
- Así, las dificultades para “hacer caja”, llevaron a las administraciones públicas, primero, a no poder hacer efectivas las facturas de las empresas privadas que trabajaban para ellas, lo que provocó un empeoramiento de todo lo anterior. Después a que, por primera vez en la historia del país, los funcionarios, tanto nacionales como autonómicos y municipales, no eran despedidos, pero no podían cobrar con regularidad, y por tanto muchos de ellos, se vieron imposibilitados de hacer frente a sus compromisos, lo que redundaba en más empeoramiento. Era una especie de “círculo diabólico”.
- Estoy convencido que este terrorífico contexto –aseveró el docente- de haberse desarrollado en otros tiempos con menos recursos económicos, para entonces afortunadamente superados, habría costado sangre, revueltas sociales y quién sabe si algo más….
- Afortunadamente, hubieron políticos y pensadores que cambiaron el atroz mensaje, de negativo a positivo, con la siguiente proclama, un tanto metafórica, pero que funcionó: Un 20% de trabajadores en paro, también significa un 80% produciendo. Y un país, como cualquier barco, con un 20% de lastre, puede navegar hasta el puerto de reparación, si tiene un buen capitán.
- Y eso, un buen capitán, fue lo que se buscó, como veremos al final.
- Porque, aunque a algún demente le habría gustado, el país, por fortuna absolutamente homologado a los del resto del continente, a estas alturas ya no estaba en los años ’30 del siglo XX sino en 2011 y, a finales del citado octubre, igual que en un triste febrero de algunos años antes, volvió a surgir, por fin, la figura del Rey.
- El Monarca, sobreponiéndose a una más que notable merma física, ordenó salir a la luz pública unas maniobras que, debido a la alarma que se percibía, llevaban algún tiempo pergeñándose en la sombra. Y así, de esta manera:
- Se convocó un Consejo del Reino, compuesto por una pequeña cantidad de personas de prestigio de todos los ámbitos sociales, que formaron un Gobierno Provisional, el cual, destituyendo con carácter inmediato al que estaba en funciones, asumió todas las competencias. Por fortuna, y porque está bien preparado esta vez, esos que no mandan pero influyen, como ahora estaban también asustados de lo que venían observando, se ponen todos “de parte de los buenos”, contribuyendo con su tremendo poder en cada uno de sus apartados y especialmente el mediático, a mantener en calma a la población.
- Dado que las Cámaras estaban disueltas, se dejó en suspenso la legislatura a falta de veinte días para la convocatoria electoral.
- Las Garantías Constitucionales, en los apartados correspondientes a la antigua Configuración del Estado, la Ley Electoral y la concesión de competencias a las Comunidades Autónomas, fueron suspendidas temporalmente.
- A finales de enero de 2012, el Rey abdicó en la persona de su hijo, que tomó las riendas del Consejo del Reino y nombró un Presidente del Gobierno Provisional, valiéndose para ello de una profesora universitaria, doctora en Economía y Ciencias Políticas, y con gran prestigio como persona desvinculada de intereses partidistas. Esta mujer, fue capaz de aglutinar en derredor tendencias de varios colores, de las que extrajo un nuevo Gobierno Ejecutivo, lógicamente también provisional, para actuar durante la coyuntura, especialmente en el cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos.
- Este gobierno, amparado plenamente por el Consejo del Reino, como primera providencia e inmediatamente, proclamó su intención de sacar adelante, en un plazo brevísimo, un proyecto ilusionante de país auténticamente democrático, dentro del contexto de la Unión Continental, para el que “todos los ciudadanos, de todas las partes del país, somos necesarios”.
- A continuación, logró el beneplácito del Consejo del Continente y de las principales potencias del mundo, al adquirir todos los compromisos democráticos de un país moderno, solo afectado por una crisis coyuntural, pero dispuesto a solucionarla de forma eficaz con una fórmula, que quizá otros, a no mucho tardar, tendrían que imitar.
- Y se comenzó la transformación, llamando de manera formal a unirse al mismo, voluntariamente pero sin condiciones, o separarse de manera pacífica, a los dos territorios autónomos que en los últimos tiempos, habían mostrado ansias secesionistas. La llamada fue sencilla y clara: Este es un proyecto ilusionante, de futuro nacional y de integración continental. Aquí, queremos a todos empujando, pero si no lo quieres hacer, por favor, apártate y no estorbes, pues el trabajo a realizar es mucho.
- A mediados de febrero, se convocó un Referéndum de Adhesión al Proyecto Nacional en estos territorios. Sus habitantes, en contra de lo que llevaban tiempo predicando sus políticos, participaron de forma masiva y, por una abrumadora mayoría, se adhirieron al proyecto conjunto.
- Con estas garantías, se convocaron las necesarias sesiones del Consejo del Reino para la Reforma de la Constitución, que dio lugar a la Nueva Configuración del Estado de las Autonomías en la manera que se explica en el ejercicio aparte y que, al igual que a finales de los años 70 del siglo anterior, fue sometida a referéndum nacional y aprobada masivamente por el pueblo.
- A continuación se convocan, para el mes de mayo, las primeras elecciones con el nuevo sistema a las que, para evitar repetir los errores del pasado, no se presenta como candidata, la mujer que ha encabezado el Gobierno Provisional, ni ninguno de sus ministros. Pero es que su figura, junto con la del nuevo Rey, ha salido tan engrandecida, que debe quedar ahí para la historia. A partir de ese momento, otros tendrían que luchar para liderar ese proceso ilusionante.
- Ese fue el momento –recuerda, interviniendo de nuevo María José, la “profesora adjunta”– en el que muchos de los “indignados” nos dimos cuenta de la magnitud real de lo que “teníamos encima”. Y pasamos de la protesta a la cooperación, cada uno en la medida de las posibilidades que alcanzaba a ver.
- Exacto, María José –confirmó don Juan-. Ese fue el “chispazo que encendió la mecha”, porque así, se empezó por la que había sido llamada con desvergüenza por los anteriores políticos del país, tanto del gobierno como de la oposición, “la mejor banca del mundo” –comentó el profesor, para añadir con ironía- Los hombres de empresa, ya fuesen estas grandes o pequeñas, no pensaban exactamente lo mismo.
- Porque ésa banca se había mantenido ficticiamente firme pero, al no tener “más donde rascar…” tuvo que sacar a la luz ciertos maquillajes, y declarar que ya no podía absorber más deuda pública, sin poner en serio riesgo el futuro del sistema. Pero tampoco financiar, como sería necesario, a las empresas ni a las familias, auténtico motor de cualquier economía, porque su índice de morosidad encubierta, imposibilitadas ya nuevas refinanciaciones por organismos internacionales, había alcanzado límites alarmantes.
- Y además –continuó don Juan, ante el creciente y silencioso interés del alumnado- diversas asociaciones de consumidores, cada vez más potentes y haciendo bastante ruido mediático, se habían situado desde hacía tiempo, en clara oposición y con manifestaciones públicas, contra los procesos de desahucio de miles de familias que no podían pagar sus hipotecas. Procesos, por otra parte, que tampoco solucionaban gran cosa a las entidades financieras acreedoras, pues distraían importantes recursos hacia los servicios jurídicos, para conseguir tan solo aumentar su cartera de activos claramente sobrevalorados, y esto tras largas y costosas tramitaciones que al final, en su mayoría, resultaban invendibles con la suficiente rentabilidad, en un mercado acobardado por ellos mismos, como consecuencia de sus demenciales actuaciones anteriores.
- Por eso, deshaciendo anteriores errores y mentiras, el nuevo Gobierno de la Nación, les hizo llegar el siguiente mensaje: Hemos tenido ejemplos, en una dirección y en otra, en muchos países del mundo. Por eso sabemos que, si no se ayuda a los bancos, NO ESTÁ EN RIESGO EL SISTEMA FINANCIERO. Estarán en riesgo aquellas entidades que hicieron mal su trabajo. La banca, no lo olvidemos, no es más que otro tipo de empresa. Y en el mercado libre, de forma más o menos traumática, si una empresa cae, otra, antigua o nueva, nacional o extranjera, la sustituirá. Así que por favor, no metamos más miedo.
El silencio que había prevalecido en la clase desde la última interrupción, quedó cortado en este punto, por cientos de avisos simultáneos, que el ordenador central se encargó de aglutinar, pues básicamente todas las preguntas eran una sola: -¿Qué ocurrió a partir de ahí, profesor…?-.
Pues ocurrió que –contestó el docente- a partir del “golpe de timón”, lenta pero sensiblemente, la economía real, esa que afecta a los bolsillos de los ciudadanos y al ánimo de los pequeños empresarios, comenzó a moverse de manera positiva.
-¿Y con los llamados nacionalistas…?- Preguntó Violette, 2857-RBQ.
Con las nuevas condiciones políticas –respondió don Juan- aquellos de los antiguos dirigentes nacionalistas, que se habían definido a sí mismos como moderados, pero que nunca lo fueron, sino que solo emplearon métodos más sibilinos, reconocieron de manera tácita su fracaso, diluyéndose en el silencio.
En cuanto a los más radicales –amplió la respuesta- tanto los que habían amparado al terrorismo, como los que no, aunque nunca se rindieron, ni todos los que lo habrían merecido pudieron ser castigados, fueron despreciados y condenados al ostracismo por un pueblo que, en su gran mayoría, nunca los quiso, y ahora además, ya tampoco los temían. Sus partidarios dejaron de hacer ruido.
Por su parte, los que habían sido sus víctimas, dieron una nueva y magistral muestra de generosidad, y se dispusieron al olvido. Empezaba una nueva era de libertades y triunfo del sentido común y por tanto, como rezaba una vieja canción, había que hacerlo sin ira.
Conseguir la recuperación total no sería fácil ni rápido, claro, porque el agujero había sido muy profundo. Muchas dificultades quedaban todavía por solucionar, pero todos sabían que lo pasado, difícilmente se repetiría. También, que nada ayuda tanto a un colectivo a superar una crisis, como saberse bien liderados y con “todos los hombros” empujando en la misma dirección.
Además, desde el Consejo del Continente, comenzaron a llegar esperanzadores mensajes con acertados criterios. Se recordó la arenga de un antiguo y carismático político, ante una situación mucho más grave y terrible: “Solo puedo ofreceros sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas”.
Pero se cambió por otra mucho más esperanzadora:
“No habrá sangre y esperemos que pocas lágrimas.
Pero vamos a poner, todos, el suficiente sudor y esfuerzo y…
El futuro será nuestro.
Y a partir de aquí, empezó a parecer que en la calle se respiraba de otra manera. Fin de la lección.
Pater don Mati. Agosto de 2011.
don.mati.n.p@gmail.com
En este cuento, intelectualidad, si la hay, será poca. Pero tiene propietario. Así que estás autorizado a leer, reenviar, copiar e incluso publicar el texto siempre que cites autor, y me mandes un eMail diciendo donde lo haces. ¿Vale...?
Pero modificarlo no, así que por favor, no jodas.
Muchas gracias.
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Para el que, con esto, no haya “tenido bastante”, le recomiendo echar un vistazo al trabajo “Utopía democrática”, también editado en el blog y que es, de alguna manera, complementario.
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