lunes, 22 de agosto de 2011

Cuentos cortos: ¿Sucedió en un país...?


Cuentos cortos:

¿Sucedió en un país…?

Asignatura: Historias de la Política.

Apuntes para desarrollar, durante este verano de 2060.

Si no vives de la política, ser de izquierdas o ser de derechas,
son solo dos de las maneras que tiene una persona de ser imbécil.
(Frase atribuida a don José Ortega y Gasset. Primera mitad del siglo XX).
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-      Empiezo con esta cita, porque os voy a contar una historia, que a veces pienso que la he soñado, pero dicen que sucedió realmente en un país, cuyo nombre no importa realmente. La he leído en alguno de los muchos archivos electrónicos que consulto, y también aparece en algún que otro libro de los que, como sabéis, todavía conservo una buena cantidad. Pero en cualquier caso, real o soñado, debéis saber que estas cosas, de verdad pasaban entonces –así habla el viejo profesor, desde el jardín de su preciosa casa con vistas al lago, al grupo de alumnos de Historias de la Política, que sabe numeroso, pero nunca la cantidad exacta, pues siguen sus clases vía satélite desde muchas partes del mundo.

-      Esto es posible, gracias a los magníficos traductores instantáneos de última generación, que traducen las ondas de pensamiento en lugar de los sonidos y que, como sabemos, además escenifican imágenes relativas al tema de que se trata, combinado con la imagen de la persona que en cada momento habla. Estos mensajes son recibidos, por el profesor en tiempo real, y por los alumnos en tiempo real o diferido, en sus terminales interactivos móviles, que ya, afortunadamente, han vuelto a dejar de estar acoplados al cuerpo físico de las personas. También en esto, en la humanidad se ha impuesto la cordura-.

-      Así que, por favor, pulsad para pasar a la siguiente página –dice el maestro, pese a saber que ya no existen “las páginas”. Pero hay costumbres que se perpetúan-.

-      Este país de nuestra historia –comienza la exposición- como todos, tenía sus peculiaridades. A saber:

1.   Una situación geográfica privilegiada.

2.   Como consecuencia de lo anterior, haber sido invadido por muchas de las grandes culturas que en la historia han sido, y donde todas dejaron algo como recuerdo de su paso.

3.   Ser la más antigua nación unificada, del continente donde se ubicaba.

4.   Llegado un momento, haber sido la más grande potencia territorial y marítima, que ha conocido el orbe.

5.   Conseguido lo anterior, ir progresivamente y en no demasiado tiempo, perdiendo todo lo conseguido, por una peligrosa combinación: La estupidez ancestral de algunos de sus dirigentes clave, el exceso de celo religioso y la falta de perspectiva de sus habitantes. Es decir, aquello de… “entre todos la mataron, y ella sola se murió…”

6.   A continuación, y como “para compensar” la grandeza anterior, se dedicó a perder también el tren del progreso industrial, consiguiendo llegar a ser una de las naciones, social y económicamente, más atrasadas de su contexto continental.

7.   Después vivir, como todos los países del mundo vivieron, pero aquí como siempre en su historia de manera distinta, una terrible y convulsa primera mitad del siglo XX.

8.     No obstante, pasado el tiempo necesario, es decir, empezada ya la segunda mitad del siglo pasado, que todos –no debéis olvidar esta precisión, pues es importante -  todos los países y no solo éste necesitaron, se logró superar la que se había liado, tanto en el  país de nuestra historia como en el resto del mundo.

9.     Así que, a su modo, siempre a su modo, también éste consiguió la suficiente potencia industrial y económica, que permitió aspirar a ser, mediante el cambio a un régimen monárquico parlamentario, una democracia moderna, y asimilada a las del resto de su continente. Es verdad que esto lo hizo mediante una dictadura, es decir, de una manera que, aunque muy utilizada a lo largo de la historia, no es desde luego deseable ni recomendable. Pero ocurrió que, en este caso, a la postre resultó eficaz para el pueblo llano. Por supuesto, los interesados en la polémica política, jamás lo reconocieron, pero es cierto que así pasó.

Después de ésta introducción, de la que los alumnos toman buena nota aunque sin interrumpir, la clase continúa:

-      Ahora, para entender la historia a desarrollar –sigue, sabiéndose atendido el profesor- debemos retroceder unos cuantos años, algo así como casi cuarenta y nueve. En realidad no muchos para mí, pero supongo que una enormidad para la mayoría de vosotros.

-      En fin, tratemos de situarnos en el tiempo:

-      Estamos terminando octubre de 2011, un momento de esperanza tras un auténtico “periodo negro” para ese país que vivió, de manera especialmente dramática, la terrible tormenta financiera que, por esos años, asoló las economías de todos los países, del que por entonces era conocido como “el mundo libre”.

-      Hace unos meses que, por fin, haciendo uso de su Poder Constitucional, un nefasto Presidente del Gobierno, ha anunciado un adelanto electoral para finales de noviembre, por el cual, se prevé que se mandará “a su casa”, aunque por desgracia con solo unos meses de antelación, al peor ejecutivo de la todavía corta era democrática en ese país. Pero pasaron cosas:

-      La campaña electoral estaba resultando tan terrible como muchos la habían temido, pues la degradación política en aquellas fechas, tras lo vivido en los últimos años, era enorme.

-      La gente que se definía como de izquierdas, supiesen ó no realmente lo que eso  significaba, decepcionada, no quería votar a “los suyos”, pero como siempre y de manera visceral, jamás iban a votar a “los otros”. Y las llamadas “opciones menores”, aunque en ascenso, seguían siendo exactamente eso, menores. Por esta causa, la abstención, con todo lo que eso significa de desafección, era la opción con más adeptos entre estas personas.

-      Los sindicatos llamados mayoritarios, sin un ápice de credibilidad, tras su prolongada connivencia con el gobierno que había traído el desastre, ni contaron, ni ya volverían a hacerlo como antaño.

-      Perdone, don Juan –interrumpe una alumna que a saber dónde está físicamente, aunque se identifica, como es preceptivo y todos respetan– Soy Patricia, 8875-BNR. Ha hablado Ud. de los “sindicatos mayoritarios”. Pero… ¿es verdad que entonces, existían esas organizaciones supra empresariales, que tomaban decisiones que, les beneficiasen o no, tanto los trabajadores como las empresas, estaban obligados a respetar…?

-      Bueno… si. Así era –contesta el docente– aunque es algo más complicado. De hecho, será objeto de estudio de una siguiente clase. Por tanto, continuemos…

-      La derecha, heterogénea como siempre, pero más o menos en bloque, no estaba ilusionada con un candidato que sabían suficientemente preparado, pero al que todos consideraban “de baja intensidad” y al que no veían capaz de aglutinar, en torno a su persona, un número suficiente de apoyos, para abordar los tremendos retos a los que el país tenía que enfrentarse. También aquí, la abstención ganaba adeptos que, en otras circunstancias, habrían sido respaldo seguro.

-      Los nacionalistas todos, que se quitaron las caretas, mostraron cada uno su rostro más radical, disputando todo lo disputable a los grandes partidos que, merced a una nefasta Ley Electoral, más tarde podrían necesitarlos. Además, esto se hacía sin ningún pudor, al creer que había llegado “su momento”. Pero curiosamente esta actitud, a lo que realmente les llevó, fue a perder los apoyos de la gente moderada de sus territorios, que era la mayoría. Aunque como este apoyo, tampoco nunca se traspasaría a otras opciones, se manifestaba también en forma de abstención.

-      Perdone, don Juan. Soy Pierre, 6858-CJX –hubo una nueva intervención– Los nacionalistas… ¿eran esos ciudadanos que, perteneciendo legalmente a una nación, defendían sólo una parte de ella, y hasta incluso se enfrentaban con el resto…?

-      Pues sí. Básicamente así era –se escuchó la contestación-. Y lo curioso es, que no solo en el país de nuestra historia, sino también en otros, esas absurdas leyes electorales que hemos comentado, les daban a sus políticos una fortaleza mediática, que estaban muy lejos de tener en la realidad. Sin embargo, así funcionaban.

-      Pero, aunque fue como consecuencia de la terrible crisis económica –continuó- afortunadamente esta situación no duró demasiado, pues la mayoría ciudadana, pese a los mensajes de los desprestigiados políticos, vio claro que, dado lo que se estaba “ventilando” en el mundo, era mucho más interesante para todos, avanzar en una unidad nacional, para conseguir después una agrupación continental, que el retroceso regionalista. En fin, continuamos:

-      Ocurría también, que los jóvenes de todas las tendencias, maltratados por el paro y la falta de perspectivas estaba, la mayoría como siempre poco informados y, otra gran cantidad, con información claramente manipulada de uno y otro jaez. Así que, salvo excepciones, estaban todos bastante desilusionados (“indignados”, llegaron a autodenominarse…) con el panorama que tenían delante, y especialmente con las opciones políticas. Por ello, cada vez tenían más claro que “esto no va conmigo…”. Resultado: Más abstención.

-      Disculpa, Juan –interrumpió ahora otra voz femenina– soy tu colega María José. Estoy siguiendo tu clase con placer, y quiero intervenir, porque sé que te gusta que lo hagamos, cuando podemos aportar cosas –al fondo de su imagen de bella mujer madura, se podía apreciar, a través de una ventana abierta, la cúpula de la siempre emblemática Torre Eiffel– así que lo hago para recordarte que yo, fui una de aquellas “indignadas”.

-      Por supuesto, Pepita –contestó, expresando confianza el profesor– encantado y adelante.

-      Gracias. Me gustaría que se supiese que, aunque como bien has dicho antes, los jóvenes de la época estábamos un poco despistados –reconoció la otra docente- ahora sé que eso, por nuestra edad, era normal y que, en mi opinión, sigue pasando.

-      Pero nos sentimos orgullosos de haber sido una generación que supo reaccionar. Porque, con nuestros errores, que no hay que negar, fuimos la base sobre la que se logró que muchas cosas cambiaran, y para bien –expuso “la parisina”, enarbolando bandera-.

-      Cierto, Pepa, cierto, aunque me parece que ya has desvelado el país del que hablaba, algo que no me importa, pero seguiremos sin nombrar –rogó el profesor titular- ¿quieres continuar…?

-      Si, gracias. Aunque solo para testimoniar que, además de ser verdad todo lo que has dicho, esto ocurrió por la catastrófica situación, principalmente económica, pero también de valores, que se había ido acumulando en los últimos años.

-      Recuerda que:

1.   El paro oficial, pese a sus maquillajes, superó peligrosamente los cinco millones de personas, y el real, el que contaba la verdad, el que sí contabilizaba como parados, a las personas que estaban haciendo cursos de formación, y también a los autónomos y pequeños empresarios sin actividad, así como a los jóvenes que nunca accedieron a un trabajo, hacía tiempo que había sobrepasado esa cifra, que además fue ampliamente publicada.

2.   No te digo nada del hecho de que, más de un millón y medio de familias tenía en el paro, a veces subsidiado y a veces no, a todos sus miembros en edad activa.

3.   Que los jóvenes en edad de trabajar, muchos de ellos con una magnífica preparación académica, pero con escasa experiencia profesional, que tenían muy difícil adquirir, eran precisamente los más perjudicados, con cifras de auténtico escándalo.

-      Y si, algo ayudaba la economía sumergida, pero todos sabían que eso, es “pan de hoy y…”

El indicador electrónico del profesor, manifestaba una extraordinaria audiencia de alumnos, pero ninguno interrumpía, así que don Juan recuperó la iniciativa:

-      Pues sí, querida. Y los que ya por entonces, teníamos algo más de edad que tú, recordamos con horror que mientras tanto los políticos, todos, a… “lo suyo”, es decir, la gresca y la permanente campaña electoral, hubiesen o no elecciones. “Precampañas” denominaban a semejante abuso. Claro que eso no habría sido posible, sin la colaboración de unos medios informativos, absolutamente manipulados desde una y otra parte.

-      Sin embargo, en esos mismos medios, solo de vez en cuando, se daban noticias de que las organizaciones humanitarias, desbordadas, no daban abasto, y ya no eran solo los “pobres de solemnidad” los que acudían en demanda de ayuda. –Aquí, la cara del anciano aunque vital profesor, expresó un gesto de conmiseración- Algunas veces, esta ayuda era para algo tan elemental, como obtener comida. Algo que, de manera absolutamente tercermundista –así se decía entonces, en referencia a las naciones económicamente más atrasadas- había ciudadanos que llegaban a buscar en los contenedores de basura al anochecer.  Sobre todo, en los que estaban cerca de algún supermercado.

-      ¿Nos está diciendo, profesor, - preguntó tras identificarse Kevin, 3157 MRX – que bien empezado este mismo siglo, se repetían en ese país, las mismas escenas que hemos visto en viejas películas y documentales de un siglo antes…?

-      No. En realidad, no –contestó don Juan-  Siendo como fue terrible para muchas personas, la situación nunca llegó a los extremos de ochenta o cien años antes. Como os digo muchas veces, aunque a trompicones, la humanidad ha ido siempre avanzando, y estoy convencido que así seguirá.

-      Pero, como consecuencia de todo lo anterior, se desveló el más grave problema que tenía la economía del Estado, incluso superior al del paro, y que no era otro que la falta de ingresos de la Hacienda Pública,  porque las empresas, entre las ya cerradas y las que andaban con dificultades, y las familias agobiadas por la crisis, no estaban pagando impuestos en la cuantía necesaria, y el endeudamiento ya no era posible por falta de solvencia.

-      Así, las dificultades para “hacer caja”, llevaron a las administraciones públicas, primero, a no poder hacer efectivas las facturas de las empresas privadas que trabajaban para ellas, lo que  provocó un empeoramiento de todo lo anterior. Después a que, por primera vez en la historia del país, los funcionarios, tanto nacionales como autonómicos y municipales, no eran despedidos, pero no podían cobrar con regularidad, y por tanto muchos de ellos, se vieron imposibilitados de hacer frente a sus compromisos, lo que redundaba en más empeoramiento. Era una especie de “círculo diabólico”.
-      Estoy convencido que este terrorífico contexto –aseveró el docente-  de haberse desarrollado en otros tiempos con menos recursos económicos, para entonces afortunadamente superados, habría costado sangre,  revueltas sociales y quién sabe si algo más….

-      Afortunadamente, hubieron  políticos y pensadores que cambiaron el atroz mensaje, de negativo a positivo, con la siguiente proclama, un tanto metafórica, pero que funcionó: Un 20% de trabajadores en paro, también significa un 80% produciendo. Y un país, como cualquier barco, con un 20% de lastre, puede navegar hasta el puerto de reparación, si tiene un buen capitán.

-      Y eso, un buen capitán, fue lo que se buscó, como veremos al final.

-      Porque, aunque a algún demente le habría gustado, el país, por fortuna absolutamente homologado a los del resto del continente, a estas alturas ya no estaba en los años ’30 del siglo XX sino en 2011 y, a finales del citado octubre, igual que en un triste febrero de algunos años antes, volvió a surgir, por fin, la figura del Rey.

-  El Monarca, sobreponiéndose a una más que notable merma física, ordenó salir a la luz pública unas maniobras que, debido a la alarma que se percibía,  llevaban algún tiempo pergeñándose en la sombra. Y así, de esta manera:

-      Se convocó un Consejo del Reino, compuesto por una pequeña cantidad de personas de prestigio de todos los ámbitos sociales, que formaron un Gobierno Provisional, el cual, destituyendo con carácter inmediato al que estaba en funciones, asumió todas las competencias. Por fortuna, y porque está bien preparado esta vez, esos que no mandan pero influyen, como ahora estaban también asustados de lo que venían observando, se ponen todos “de parte de los buenos”, contribuyendo con su tremendo poder en cada uno de sus apartados y especialmente el mediático,  a mantener en calma a la población.

-      Dado que las Cámaras estaban disueltas, se dejó en suspenso la legislatura a falta de veinte días para la convocatoria electoral.

-      Las Garantías Constitucionales, en los apartados correspondientes a la antigua Configuración del Estado, la Ley Electoral y la concesión de competencias a las Comunidades Autónomas, fueron suspendidas temporalmente.

-      A finales de enero de 2012, el Rey abdicó en la persona de su hijo, que tomó las riendas del Consejo del Reino y nombró un Presidente del Gobierno Provisional, valiéndose para ello de una profesora universitaria, doctora en Economía y Ciencias Políticas, y con gran prestigio como persona desvinculada de intereses partidistas. Esta mujer, fue capaz de aglutinar en derredor tendencias de varios colores, de las que extrajo un nuevo Gobierno Ejecutivo, lógicamente también provisional, para actuar durante la coyuntura, especialmente en el cumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos.

-      Este gobierno, amparado plenamente por el Consejo del Reino, como primera providencia e inmediatamente, proclamó su intención de sacar adelante, en un plazo brevísimo, un proyecto ilusionante de país auténticamente democrático, dentro del contexto de la Unión Continental,  para el que “todos los ciudadanos, de todas las partes del país, somos necesarios”.

-       A continuación, logró el beneplácito del Consejo del Continente y de las principales potencias del mundo, al adquirir todos los compromisos democráticos de un país moderno, solo afectado por una crisis coyuntural, pero dispuesto a solucionarla de forma eficaz con una fórmula, que quizá otros, a no mucho tardar, tendrían que imitar.

-      Y se comenzó la transformación, llamando de manera formal a unirse al mismo, voluntariamente pero sin condiciones, o separarse de manera pacífica, a los dos territorios autónomos que en los últimos tiempos, habían mostrado ansias secesionistas. La llamada fue sencilla y clara: Este es un proyecto ilusionante, de futuro nacional y de integración continental. Aquí, queremos a todos empujando, pero si no lo quieres hacer, por favor, apártate y no estorbes, pues el trabajo a realizar es mucho.

-      A mediados de febrero, se convocó un Referéndum de Adhesión al Proyecto Nacional en estos territorios. Sus habitantes, en contra de lo que llevaban tiempo predicando sus políticos, participaron de forma masiva y, por una abrumadora mayoría, se adhirieron al proyecto conjunto.

-      Con estas garantías, se convocaron las necesarias sesiones del Consejo del Reino para la Reforma de la Constitución, que dio lugar a la Nueva Configuración del Estado de las Autonomías en la manera que se explica en el ejercicio aparte y que, al igual que a finales de los años 70 del siglo anterior, fue sometida a referéndum nacional y aprobada masivamente por el pueblo.

-      A continuación se convocan, para el mes de mayo, las primeras elecciones con el nuevo sistema a las que, para evitar repetir los errores del pasado, no se presenta como candidata, la mujer que ha encabezado el Gobierno Provisional, ni ninguno de sus ministros. Pero es que su figura, junto con la del nuevo Rey, ha salido tan engrandecida, que debe quedar ahí para la historia. A partir de ese momento, otros tendrían que luchar para liderar ese proceso ilusionante.

-      Ese fue el momento  –recuerda, interviniendo de nuevo María José, la “profesora adjunta”– en el que muchos de los “indignados” nos dimos cuenta de la magnitud real de lo que “teníamos encima”. Y pasamos de la protesta a la cooperación, cada uno en la medida de las posibilidades que alcanzaba a ver.

-      Exacto, María José –confirmó don Juan-. Ese fue el “chispazo que encendió la mecha”, porque así, se empezó por la que había sido llamada con desvergüenza  por los anteriores políticos del país, tanto del gobierno como de la oposición, “la mejor banca del mundo” –comentó el profesor, para añadir con ironía- Los hombres de empresa, ya fuesen estas grandes o pequeñas, no pensaban exactamente lo mismo.

-      Porque ésa banca se había mantenido ficticiamente firme pero, al no tener “más donde rascar…” tuvo que sacar a la luz ciertos maquillajes, y declarar que ya no podía absorber más deuda pública, sin poner en serio riesgo el futuro del sistema. Pero tampoco financiar, como sería necesario, a las empresas ni a las familias, auténtico motor de cualquier economía, porque su índice de morosidad encubierta, imposibilitadas ya nuevas refinanciaciones por organismos internacionales, había alcanzado límites alarmantes.

-      Y además –continuó don Juan, ante el creciente y silencioso interés del alumnado- diversas asociaciones de consumidores, cada vez más potentes y haciendo bastante ruido mediático, se habían situado desde hacía tiempo, en clara oposición y con manifestaciones públicas, contra los procesos de desahucio de miles de familias que no podían pagar sus hipotecas. Procesos, por otra parte, que tampoco solucionaban gran cosa a las entidades financieras acreedoras, pues distraían importantes recursos hacia los servicios jurídicos, para conseguir tan solo aumentar su cartera de activos claramente sobrevalorados, y esto tras largas y costosas tramitaciones que al final, en su mayoría, resultaban invendibles con la suficiente rentabilidad, en un mercado acobardado por ellos mismos, como consecuencia de sus demenciales actuaciones anteriores.

-      Por eso, deshaciendo anteriores errores y mentiras, el nuevo Gobierno de la Nación, les hizo llegar el siguiente mensaje: Hemos tenido ejemplos, en una dirección y en otra, en muchos países del mundo. Por eso sabemos que, si no se ayuda a los bancos, NO ESTÁ EN RIESGO EL SISTEMA FINANCIERO. Estarán en riesgo aquellas entidades que hicieron mal su trabajo. La banca, no lo olvidemos, no es más que otro tipo de empresa. Y en el mercado libre, de forma más o menos traumática, si una empresa cae, otra, antigua o nueva, nacional o extranjera, la sustituirá. Así que por favor, no metamos más miedo.

El silencio que había prevalecido en la clase desde la última interrupción, quedó cortado en este punto, por cientos de avisos simultáneos, que el ordenador central se encargó de aglutinar, pues básicamente todas las preguntas eran una sola: -¿Qué ocurrió a partir de ahí, profesor…?-.

Pues ocurrió que –contestó el docente- a partir del “golpe de timón”, lenta pero sensiblemente, la economía real, esa que afecta a los bolsillos de los ciudadanos y al ánimo de los pequeños empresarios, comenzó a moverse de manera positiva.

-¿Y con los llamados nacionalistas…?-  Preguntó Violette, 2857-RBQ.

Con las nuevas condiciones políticas –respondió don Juan- aquellos de los antiguos dirigentes nacionalistas, que se habían definido a sí mismos como moderados, pero que nunca lo fueron, sino que solo emplearon métodos más sibilinos, reconocieron de manera tácita su fracaso, diluyéndose en el silencio.

En cuanto a los más radicales –amplió la respuesta- tanto los que habían amparado al terrorismo, como los que no, aunque nunca se rindieron, ni todos los que lo habrían merecido pudieron ser castigados, fueron despreciados y condenados al ostracismo por un pueblo que, en su gran mayoría, nunca los quiso, y ahora además, ya tampoco los temían. Sus partidarios dejaron de hacer ruido.

Por su parte, los que habían sido sus víctimas, dieron una nueva y magistral muestra de generosidad, y se dispusieron al olvido. Empezaba una nueva era de libertades y triunfo del sentido común y por tanto, como rezaba una vieja canción, había que hacerlo sin ira.

Conseguir la recuperación total no sería fácil ni rápido, claro,  porque el agujero había sido muy profundo. Muchas dificultades quedaban todavía por solucionar, pero todos sabían que lo pasado, difícilmente se repetiría. También, que nada ayuda tanto a un colectivo a superar una crisis, como saberse bien liderados y con “todos los hombros” empujando en la misma dirección.

Además, desde el Consejo del Continente, comenzaron a llegar esperanzadores mensajes con acertados criterios. Se recordó la arenga de un antiguo y carismático político, ante una situación mucho más grave y terrible: “Solo puedo ofreceros sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas”.

Pero se cambió por otra mucho más esperanzadora:

No habrá sangre y esperemos que pocas lágrimas.
Pero vamos a poner, todos, el suficiente sudor y esfuerzo y…
El futuro será nuestro.

Y a partir de aquí, empezó a parecer que en la calle se respiraba de otra manera. Fin de la lección.
Pater don Mati. Agosto de 2011.
don.mati.n.p@gmail.com

En este cuento, intelectualidad, si la hay, será poca. Pero tiene propietario. Así que estás autorizado a leer, reenviar, copiar e incluso publicar el texto siempre que cites autor, y me mandes un eMail diciendo donde lo haces. ¿Vale...?
Pero modificarlo no, así que por favor, no jodas.
Muchas gracias.
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Para el que, con esto, no haya “tenido bastante”, le recomiendo echar un vistazo al trabajo “Utopía democrática”, también editado en el blog y que es, de alguna manera, complementario.
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Cuentos cortos: El político.


Cuentos cortos:

Antes que nada y humildemente, quiero dejar claro que soy un simple becario, recién terminada mi carrera, contratado temporalmente por este informativo digital, para cubrir el periodo vacacional de los titulares, en este verano de 2026.

Así que estoy extrañado de que el jefe de redacción, aunque parece que me tiene simpatía, me haya encargado un trabajo de este calibre. Por este motivo, pido perdón a los lectores, si no he sabido sacar “más chicha” a esta oportunidad.

Porque a lo mejor mi inexperiencia me hace exagerar, pero creo que es algo importante, desarrollar un artículo tras la entrevista, a quien fue un importante político cuando yo era poco más que un niño, y que ahora y solo ahora, se ha decidido a hablar, cuando está autorizado a, en unos días,  abandonar la prisión donde ha estado recluido y en silencio, los últimos doce años.

Estaba pactado que no se harían fotos, ni ninguna transmisión de imágenes por ningún medio, y solo podemos comentar que, aunque se le nota la edad, está en buena forma física y mental. Y que curiosamente, mientras duró la entrevista, parecía de buen humor.

Debo decir que el título lo he puesto yo, pero para el subtítulo he accedido a una petición suya. Así que, a continuación:




El político.

Con mentiras y malas artes, puede que llegues lejos, pero… no podrás valver.


Aunque últimamente olvidado, es una persona que, para muchos, no necesita presentación. Así que dejamos expresarse a don Alberto Jerez Bustamara:

-      Mire. Cuando tienes el poder se puede hacer todo. Absolutamente todo. Incluso darte el gustazo de ser malvado y que muchos te crean bueno. Incluso hacer parecer malos a los que son buenos. Y  no te preocupes. Si tienes poder, si de verdad tienes poder, siempre tendrás gente que te apoyará y defenderá, a cambio de que les dejes “su parcelita”. Por entonces, nunca tuve dudas de eso. El problema viene cuando el poder se acaba.

-      Pregunta:         Pero dicen que para alcanzar el poder, hay que ser inteligente y listo, tener una buena preparación y carecer de escrúpulos. También, tener buenas relaciones con los que no mandan pero influyen.  ¿Qué tiene que decir a esto…?

-      Que es verdad. – contesta, aunque a continuación aclara - Vamos, es verdad en lo que se refiere al auténtico poder. Porque aunque yo coincidí en el tiempo de gobierno, con gente de escasa inteligencia y peor preparación, realmente ellos no tuvieron más poder que el que se les dejó tener.

-      Pregunta:         Permita que le diga que, leyendo la documentación que me han facilitado, se dice de usted que, aunque al final actuó de otra manera, siempre tuvo una cosa clara, poco común en el mundo en el que se desenvolvía: La convicción de que la mejor forma de disfrutar del poder, es llegar lo más arriba posible, pero no a la cumbre. Que eso hay que dejarlo para otros a los que les gusta “hacer historia”. Que usted, desde luego, no estaba interesado en “ser”. Solo le interesaba “estar”. Y solo durante un tiempo. Eso sí, lo suficientemente largo para conseguir sus metas y luego desaparecer, dejando poco rastro.

-      Bueno, parece que hay gente que conoce hasta mi pensamiento – dice con una expresión divertida – Así que, ateniéndose a esa documentación, tendrá usted claro que no conseguí mi propósito. Que en realidad, la mía es la historia de un fracaso.

-      Porque la primera vez que accedí al gobierno – continúa - no todo salió como pensaba y no pude evitar “la caída”,  pese a lo que luché, tanto a la luz como en las cloacas.

-      Después – explica -  tuve un conveniente periodo de ausencia en la primera línea, que me permitió ser casi olvidado por la ciudadanía.

-      Pero eso formaba parte de la estrategia,  así que, llegado el momento – sigue sin necesidad de preguntas -  ya que el calendario no lo marcaba yo,  tuve que volver a “primera línea de fuego”, no tanto por voluntad  propia, que también, sino porque esos que Ud. a calificado como “los que no mandan pero influyen”, sabían que tenían que contar conmigo, algo que no puedo negar que siempre me agradaba.

-      Que, de no hacerlo, sería mucho más difícil, coordinar todos los frentes que tenían que abrir para conseguir el poder, y con él, los objetivos que perseguían. Porque también sabían que el resto que habían elegido… eran necesarios sí, pero… ¡Buf… menuda tropa! – califica sonriente mientras balancea la cabeza -.

-      Pregunta:         Pero… si Ud. trabajaba “por encargo”… ¿Quién manejaba los hilos…? ¿Me daría nombres…?

-      Mire – me mira seriamente para decirme – Ud. es joven pero no tonto. Así que no se lo haga. Yo ya he pagado por lo que hice, así que, por lo que a mí respecta, la sociedad tiene que darse por satisfecha.
-      Sí que puedo decirle – concede - que, ante la llamada de “los que de verdad están arriba”, que por cierto, arriba siguen casi todos, bien sean ellos o sus sucesores,  volví. Y estoy convencido que cumplí. Porque esta vez tuve que mojarme mucho más, ya que lo que se hizo, aunque no estaba planificado así, resultó extremadamente grave.

-      Puedo asegurar – dice con semblante serio - que para salir chorreando de un charco como ese y parecer que se está seco, hizo falta echarle... – hace un gesto ahuecando las dos manos hacia arriba -.

-      Hizo falta incluso acceder al cargo que yo no quería, por demasiado a la vista, y en el momento que menos quería. Pero es que fue necesario – parece querer justificar -  pues no se podía asumir un horror como ese, que insisto, nunca se quiso pero ocurrió. Aunque al final casi todo se ha sabido.

-      Pregunta:         ¿Casi…? ¿Qué es lo que falta por saber…?

-      Mire. No siga por ese camino, o tendremos que terminar – amenaza serio, por lo que opto por dejarle continuar, con lo que no le importa decir-.

-      Con repugnancia – puede creerme – pero con rapidez, tuve que asumir  que lo hecho, hecho estaba, y… “lo hecho puede más que Dios”.  Por lo que aunque nadie había querido algo tan monstruoso, sino que pasó que a los ejecutores se les “fue de las manos”, no era cuestión de ponerse a llorar sino a trabajar. Así que a aguantar la repugnancia y hacer las cosas como sabíamos. No podíamos permitirnos los escrúpulos, pues ya no tenía remedio y había mucho en juego.

-      Lo demás – continuó - ya se supo en su momento, pues debo reconocer que el proceso contra los que intervenimos estuvo bien instruido y los que aparecimos culpables, realmente lo fuimos. Escrito está que tampoco lo discutimos mucho, pues la verdad es que había remordimientos, así que una vez descubiertos…  Ahora, yo ya he pagado y los que estuvieron a mis órdenes, también.

-      Pregunta:         No me deje sin saber cómo fue su “modus operandi”, y cómo se tardó tanto en descubrirlo…

-      Pues le recomiendo que se sea el proceso, pero vamos – volvió a recuperar su amabilidad y hasta cierta simpatía, repitiendo al hablar, los característicos gestos con los manos que lo hicieron famoso - si quiere se lo digo yo… Lo que se hizo, siguiendo mis instrucciones, fue actuar en dos frentes bien diferenciados:

-      En el primero de ellos, pusimos un equipo de gente fiel que, aunque bajo la autoridad de los que entonces mandaban, realmente nunca había dejado de trabajar para nosotros y que, bien promocionado a los puestos oportunos, y actuando en la sombra, pudo ocuparse de los temas claves para ocultar la verdad, como  borrar pruebas, y sustituirlas por falsas pistas en la dirección conveniente. 

-      Hubo también – siguió con la explicación - que preparar juristas y testigos, todos los cuales cumplieron su misión y, por ello, también han sufrido las consecuencias. Y también voceros, muchos e importantes voceros, cuyas culpas las han pagado con el descrédito. También se preparó a otra mucha gente, secundaria pero imprescindible.

-      Puede creer – aseguró - que  fue difícil, muy difícil, e incluso hubo momentos que la cosa se puso fea, pero tuvimos la suficiente capacidad y además,  ya  sabe, con el poder en la mano…

-      Por otro lado pero al mismo tiempo,  pusimos a otros equipos bien visibles, trabajando en unas labores distintas, pero con todos los medios a su alcance para lograr prestigio y fama. Prestigio y fama que inmediatamente redundaría en mí aclaró lo que era obvio - que para algo era la cabeza. Y un potente aparato de propaganda, con una nube de “gentecilla”  dispuesta a difundir una cosa y la contraria, sin cortarse y a la menor indicación. Esto último fue lo menos difícil, pues contábamos con una gran potencia mediática, que siempre fue uno de los pilares principales.

-      Todo lo organizamos a satisfacción, y si revisa las encuestas de popularidad de entonces – sugiere – verá que mucha gente nos creyó realmente buenos. Porque de la eficacia de mis equipos nadie dudó, ni amigos ni enemigos.

-      Fíjese que pese a todo, la historia habla de mí, como del ministro con el que bajaron los muertos en carretera, una satisfacción que nadie puede quitarme, aunque en ningún momento ha servido para compensar aquellos otros muertos que no debieron producirse – manifiesta sombrío ahora – y que sé que, aunque no fui en absoluto culpable de su planificación, nunca viviré lo suficiente para arrepentirme de haber intentado borrarlo, y todo por unos intereses, espurios y bastardos, de gente que nunca mereció tanta entrega. Porque ellos si supieron, llegado el momento, ponerse a salvo.

-      Como colofón, vino el intento, absolutamente inútil y fuera de todas mis convicciones anteriores, de convertirme en el número uno que nunca quise ser, pero necesario para llevar hasta el final, mediante el retorcimiento de las leyes, el pago de la deuda contraída con quienes nos ayudaron al principio.

-      Ese fue mi gran error, porque es una gran verdad, que no se puede engañar a todos, todo el tiempo. – Esboza ahora una leve sonrisa cínica para decir – Ni siquiera yo lo conseguí. Afortunadamente, y fíjese que digo afortunadamente – aclara como aliviado - también eso pudo corregirse después.
Y con esto dio por terminada la entrevista que él mismo había solicitado, con la única condición de que nos ocupásemos de hacerla extensiva a quien la quisiera, de manera gratuita, pues tiene la intención de, tan pronto salga de prisión, desaparecer para siempre de cualquier contacto popular. Nunca más, ha prometido, concederá una entrevista a nadie. Tiene la intención, parece que seria, de dedicar el resto de su vida, a hacer todo el bien posible a la humanidad.

Porque como al Cid Campeador (versión malvada), aunque él era un buen vasallo, le faltó un buen señor. Si lo llega a tener…


Pater don Mati. Agosto de 2011.
don.mati.n.p@gmail.com

En este cuento, intelectualidad, si la hay, será poca. Pero tiene propietario. Así que estás autorizado a leer, reenviar, copiar e incluso publicar el texto siempre que cites autor, y me mandes un eMail diciendo donde lo haces. ¿Vale...?
Pero modificarlo no, así que por favor, no jodas.
Muchas gracias.